Gracias Madrid

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Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien.
Sentir que es un soplo la vida, que cuatro años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra.
Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez.”

Y así, como me fui, vuelvo: con alegría, tristeza, ilusión, nervios…
Vuelvo a casa pero me traigo un trocito tuyo, Madrid.
Y no, no pienso devolvértelo.
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Gracias Madrid por haberme dado la oportunidad de crecer y valorar las pequeñas cosas cuando una está lejos de casa.
Gracias por ayudarme a perderme entre tus calles viejas, con balcones y algunas macetas y flores de colores.
Gracias por caminar conmigo y descubrir rincones, bares, plazas y parques que han hecho de las tardes aburridas momentos inolvidables.
Gracias por llenar mis horas de librerías, bibliotecas y cuentos. De historias, conversaciones y relatos desde los más disparatados hasta los más serios y profundos.
Gracias por vivir conmigo experiencias divertidas, alegres, tristes. Por acompañarme en mi soledad y poner algo de ruido.

Gracias por llevarme a mi lugar favorito, un colegio, Nuestra Señora de las Delicias, y haber sido feliz en él.

No puedo despedirme de vosotros porque sé que volveremos a vernos. Más mayores, con más anécdotas que contar pero con la misma sonrisa que me recibió hace ya cuatro años. Son muchos los momentos compartidos y muchos de ellos con la alegría como protagonista entre nosotros. Es cierto, que como bien sabemos todos, también ha habido preocupaciones, enfados, problemas que solucionar y soluciones que buscar y aplicar. Pero, ¿sabéis? Al final lo bueno queda y lo demás, se olvida, o al menos hacemos que lo olvidamos.

Traigo conmigo una maleta enorme donde rebosan las risas, las carcajadas, las reuniones, las tutorías, las horas de recreo, las tardes de formación, los cursos, las fiestas, los disfraces, las lágrimas, los abrazos, algún que otro castigo y muchos, muchos besos. Se vienen a Valladolid historias, anécdotas, preocupaciones e ideas aún por construir, por dar forma. También se vienen sueños cumplidos y por cumplir, deseos, metas, muchas cosas por hacer. Pero todo lo que traigo en mi equipaje me ha hecho crecer y mejorar. Me ha hecho disfrutar muchísimo de mi trabajo y de las personas con quienes lo he compartido: Las Cruzadas de Santa María, mis compañeros, mis amigos, todo el personal del centro, las familias y sobre todo, los que hacen magia, los niños.

Sí, de una manera especial, os venís conmigo porque una de las cosas más bonitas de ser maestra es que sin apenas darse uno cuenta, es muy fácil pellizcarnos el corazón y crear un vínculo tan grande y tan fuerte que aunque nos separen cientos de kilómetros, en algún momento y en algún lugar, ¡chas! todo lo aprendido, construido y compartido aparece por arte de magia y dibuja alguna sonrisa cuando uno más lo necesita.

Es por eso que poco puedo deciros que no sepáis ya, compañeros. Agradecida y muy emocionada me dirigí a vosotros en junio pero siempre viene bien echar la vista atrás y añadir alguna que otra palabra que no pude pronunciar: suerte la mía por haber formado parte de este equipo “delicioso” capaz de apoyar, animar y ayudar siempre que es necesario.

A vosotras familias, gracias por haber confiado en mi durante estos cuatro años, desde las tutorías hasta las clases de apoyo donde tanto he disfrutado y aprendido junto a vosotros y a vuestros hijos. Gracias por vuestra implicación, por vuestras propuestas, por vuestro trabajo con los niños y por haber acudido siempre que ha sido necesario. Gracias por vuestras palabras de ánimo y vuestras sonrisas que han sido y son una excelente medicina.

Y por último, GRACIAS a vosotros, los niños. Desde los más pequeños del colegio que tenéis el poder de convertir un día gris en un día fantástico hasta los alumnos de secundaria. Gracias por enseñarnos en todo momento a valorar las pequeñas cosas, a saber disfrutarlas. Gracias por enseñarnos a enseñar y a aprender. Gracias porque estar con vosotros ha hecho posible que la niña que habita en mí siga despierta imaginando, inventando, creando, bailando. ¡Seguid soñando grande, volando muy alto, riendo muy fuerte! Yo os prometo que lo seguiré haciendo desde Valladolid.

Me llevo un trocito de “Delicias” conmigo. Lo sembraré y lo cuidaré mucho para que por aquí también dé sus frutos.

Un abrazo muy muy fuerte para cada uno de vosotros.

Muy agradecida,
Carmen Brezmes.

 

Carmen Brezmes, maestra de Educación Especial / maestra de Educación Primaria.

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