¡S.O.S! ¡En mi clase hay un niño repetidor!

“¡Vaya, este año no me libro, me ha tocado el repetidor!”. “¿Otra vez está este niño en mi clase?”. “¿En serio? El curso pasado no hizo nada,  ya doy por hecho que este año hará menos…”

Llevo años intentando enseñar la cara dulce de la repetición. Existe, lo he comprobado. Pero es una batalla difícil de ganar porque socialmente repetir se entiende como un fracaso, un “golpe muy duro” para el alumno, un bajón para su autoestima. No comparto para nada esa opinión. Me niego a presentar así la oportunidad de superar obstáculos, de aprender, de crecer, de madurar, de hacer nuevos amigos y de ganar confianza y seguridad. 

Un niño no repite por capricho de los maestros ni porque haya suspendido el último examen. Repite porque no ha conseguido alcanzar / superar los objetivos mínimos que se han seleccionado al inicio de curso.

Desde que comienza el año escolar, como maestros, debemos observar a aquellos alumnos que muestran más dificultades y conocer el motivo o los motivos que provocan que en nuestra materia el niño no rinda cómo esperábamos. Son muchos los factores externos que influyen directamente en nuestros alumnos, cada vez más, y en muchas ocasiones, desde el colegio, poco podemos cambiar.

Sin embargo, no debemos darlo todo por perdido y menos aún, ni siquiera intentarlo o peor, recibir  de brazos cruzados y con mala cara al alumno que repite.

Es ahora, sí, AHORA, EN SEPTIEMBRE, el momento de poner en práctica esa oportunidad que le brinda repetir de curso. Está en nuestras manos hacer ver al niño y a su familia que esta decisión ha sido la más adecuada. Debemos borrar las etiquetas que ponemos a los alumnos, las mismas que les cierran muchas puertas. Los malos comentarios y los prejuicios, únicamente tienen una misión: desmoralizar y …¡somos maestros, no está en nuestro trabajo desanimar a un niño, más bien, todo lo contrario!.

No digo que sea tarea fácil porque a veces, las circunstancias superan a niños y adultos, pero debemos hacer todo lo posible por convertir un curso que se presenta como una terrible pesadilla en un año diferente y lleno de experiencias agradables y gratificantes que saborear y compartir. No olvidemos que no son nuestros niños quienes deben adaptarse al maestro, sino el maestro quien debe acercarse a sus alumnos y sacar de ellos lo mejor que llevan dentro. 

Ojalá, el niño repetidor que está en tu clase sea esa pizquita de sal que necesitas para abrir más los ojos y el corazón al maestro y al niño que llevas dentro. 

¡Feliz curso 2017/2018!

Carmen Brezmes, maestra de Educación Especial / maestra de Educación Primaria. 

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