El niño que no juega no es niño

Hace años encontré estas palabras de Pablo Neruda: “En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta”.

Querido niño:

Te escribo esta carta exclusivamente para ti. Espero que puedas leerla hoy y entenderla desde tu corazón de niño.

Me gustaría enviártela por correo postal, como antiguamente, cuando saltaba de emoción al ver un sobre de colores y lleno de pegatinas en mi buzón de casa, porque, ¿sabes? antes, no hace muchos años, los niños nos escribíamos cartas. Pero no tengo tu dirección…

No me conoces, o quizás he tenido la suerte de haber compartido contigo unos minutos de juego, unas horas o un curso entero, y aún así, quería escribirte.

Quería decirte que eres un espíritu libre y soñador. Tus historias, cuentos y dibujos son fantásticos, ¡guárdalos! Dentro de unos años serán auténticos tesoros. Te pido, por favor, que juegues. Jugar es una de mis palabras favoritas. Significa hacer algo con alegría, divertirse, desarrollar capacidades…¡ y todo sin darnos cuenta! JUGAR significa TRAVESEAR, ¡ser travieso!.

Ríe, canta y baila. ¡Sin vergüenza! No importa lo que los demás piensen de ti. La música da vida y tú, que eres niño, desprendes mucha y también la contagias. Muévete libremente, sonriendo, feliz, como a ti te gusta. Salta, corre, da vueltas en el suelo, grita muy alto. ¡Eres un niño y tú puedes hacerlo! ¡Tú tienes que hacerlo! 

Resuelve todas tus dudas y las que no tengan respuesta, ¡invéntalas y comparte tu solución! Dibujarás sonrisas en las caras serias de los adultos y escucharás carcajadas de todos tus compañeros.

Llora si necesitas llorar y enfádate cuando tengas que hacerlo, pero escucha a las personas que te quieren y están dispuestas a ayudarte, ¡somos muchas! Y también, perdona. Los mayores somos un poco complicados y solemos equivocarnos. Un abrazo tuyo, un beso o simplemente una sonrisa hace que valoremos los momentos que pasamos a tu lado y,créeme, que tú nos perdones es un regalo estupendo.

Querido niño, no crezcas deprisa. Disfruta de tu niñez.Aprovecha cada momento que tú consideres especial y JUEGA, RÍE, CANTA y BAILA como tú solo sabes hacerlo. Yo, mientras, me estaré contagiando y despertando a la niña que habita en mí.

Carmen Brezmes, maestra de Educación Especial / maestra de Educación Primaria.

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